Tus manos (Neruda – Picón)

Un poema de Pablo Neruda hecho canción por Olga Manzano y Manuel Picón.

Texto de la canción modificando el original “Tus manos” de: “Los versos del capitán”:

Cuando tus manos salen,  amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron, en mi boca,
de pronto, por qué las reconozco.
Los años de mi vida, yo caminé buscándolas.
crucé los arrecifes,
subí las escaleras, me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas, me pareció tocarte.

La madera de pronto, me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta, hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas, su viaje terminaron.
Y cuando tú pusiste, tus manos en mi cuerpo,
reconocí esa greda, y ese color de trigo,
como si entonces, antes las hubiera tocado,
y hubieran recorrido mi frente y mi cintura.

Reconocí esas manos, reconocí esas alas
de paloma dorada,
su suavidad venía, volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
y en la piel de las uvas, me pareció tocarte.

La madera de pronto, me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta, hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas, su viaje terminaron.
Y cuando tú pusiste, tus manos en mi cuerpo,
reconocí esa greda, y ese color de trigo,
como si entonces, antes las hubiera tocado,
y hubieran recorrido mi frente y mi cintura.

La madera …

Aquí te amo. Neruda

Poema de Pablo Neruda
Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco. Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto. Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

MUERE LENTAMENTE. (Neruda – Medeiros)

Muere lentamente
quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Texto atribuido a Pablo Neruda
Aunque parece que el poema “Muere lentamente” es de Martha Medeiros y el original es el siguiente:

QUEM MORRE?
Morre lentamente
Quem não viaja, Quem não lê, Quem não ouve música,
Quem não encontra graça em si mesmo
Morre lentamente
Quem destrói seu amor próprio, Quem não se deixa ajudar.
Morre lentamente
Quem se transforma em escravo do hábito
Repetindo todos os dias os mesmos trajeto,
Quem não muda de marca,
Não se arrisca a vestir uma nova cor ou
Não conversa com quem não conhece.
Morre lentamente
Quem evita uma paixão e seu redemoinho de emoções,
Justamente as que resgatam o brilho dos
Olhos e os corações aos tropeços.
Morre lentamente
Quem não vira a mesa quando está infeliz
Com o seu trabalho, ou amor,
Quem não arrisca o certo pelo incerto, Para ir atrás de um sonho,
Quem não se permite, pelo menos uma vez na vida,
Fugir dos conselhos sensatos…
Viva hoje !
Arrisque hoje !
Faça hoje !
Não se deixe morrer lentamente !
NÃO SE ESQUEÇA DE SER FELIZ

TU RISA. (Neruda – Picón)

Cantan Manuel Picón y Olga Manzano interpretando y modificando acertadamente el poema de Neruda “tu risa”.

Letra del poema original: Pablo Neruda
Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa.

No me quites la rosa, la lanza que desgranas,
el agua que de pronto, estalla en tu alegría,
la repentina ola, de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo, con los ojos cansados
a veces de haber visto, la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa, sube al cielo buscándome
y abre para mi todas, las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora, más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto, ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle, ríe, porque tu risa
será para mis manos, como una espada fresca.

Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar
su cascada de espuma, y en primavera, amor,
quiero tu risa como, la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa, de mi patria sonora.

Ríete de la noche, del día, de la luna,
ríete de las calles, torcidas de la isla,
ríete de este torpe, muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro, los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera,
pero tu risa nunca, porque me moriría.

Nanas de la cebolla (Serrat – Hernández)

Canta: Joan Manuel Serrat (1974)

Letra: Miguel Hernández
(Dedicada a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le decía que no comía más que pan y cebolla)

La cebolla es escarcha, cerrada y pobre.
Escarcha de tus días, y de mis noches.
Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre, mi niño estaba.
Con sangre de cebolla, se amamantaba.
Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre.

Una mujer morena, resuelta en luna
se derrama hilo a hilo, sobre la cuna.
Ríete, niño, que te traigo la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos, la luz del mundo.
Ríete tanto, que mi alma al oírte bata el espacio.

Tu risa me hace libre, me pone alas.
Soledades me quita, cárcel me arranca.
Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada, más victoriosa,
vencedor de las flores, y las alondras.
Rival del sol, porvenir de mis huesos y de mi amor.

La carne aleteante, súbito el párpado,
el vivir como nunca, coloreado.
¡Cuánto jilguero, se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño, nunca despiertes.
Triste llevo la boca, ríete siempre.
Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.

Ser de vuelo tan lato, tan extendido,
que tu carne es el cielo, recién nacido.
¡Si yo pudiera, remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes, con cinco azahares.
Con cinco diminutas, ferocidades.
Con cinco dientes, como cinco jazmines adolescentes.

Frontera de los besos, serán mañana,
cuando en la dentadura, sientas un arma.
Sientas un fuego, correr dientes abajo buscando el centro.
Vuela niño en la doble, luna del pecho,
él, triste de cebolla, tú, satisfecho.
No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.

Defender la alegría (Colectivo)

Defender la alegria de los niños disfrutando de los parques en Alcorcón.
Defender el Parque de los Castillos, contra la soberbia, la intolerancia y el urbanismo desmesurado. Defender los espacios verdes.

Letra de la canción: Defender la alegría (Joan Manuel Serrat – El sur también existe)

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las ausencias breves y las definitivas

defender la alegría como un atributo
defenderla del pasmo y de las anestesias
de los pocos neutrales y los muchos neutrones
de los graves diagnósticos y de las escopetas

defender la alegría como un estandarte
defenderla del rayo y la melancolía
de los males endémicos y de los académicos
del rufián caballero y del oportunista

defender la alegría como una certidumbre
defenderla a pesar de dios y de la muerte
de los parcos suicidas y de los homicidas
y del dolor de estar absurdamente alegres

defender la alegría como algo inevitable
defenderla del mar y las lágrimas tibias
de las buenas costumbres y de los apellidos
del azar y también, también de la alegría.

Me gustas cuando callas (Grupo Musicalizando)

Grupo Musicalizando de Colombia. Lorena Mazuera nos canta los versos de Neruda, en una interpretación cautivante de la versión musicalizada por Victor Jara, con un aparte recitado por el poeta y coordinador de este trabajo poético-musical, Hugo Cuevas-Mohr. En los teclados, su Director Musical Guillermo Enrique Quiceno, Julio Andrés Quiceno en las guitarras, Jason Castro en el bajo y Juan Diego López en la percusión. Video grabado en la presentación del grupo en Febrero de 2006.

LETRA:
Me gustas cuando callas, porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos, se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca. (Estribillo)

Me gustas cuando callas y estás como distante,
y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza,

déjame que me calle con el silencio tuyo.
(Estribillo)

Déjame que te hable también con tu silencio,
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada,
tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan,
y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan,
y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Me gustas cuando callas (voz de Pablo Neruda)

Pablo Neruda (1904-1973)- Escenas familiares de su casa en construcción y los objetos marinos amados por Neruda. Recita en su propia voz los poemas 15 (“Me gustas cuando callas..”) y 20 (“Puedo escribir los versos más tristes…”), ambos de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, libro publicado en 1924, cuando el poeta contaba 20 años.
Su verdadero nombre era Neftalí Ricardo Reyes Basoalto. Nació en Parral el año 1904, hijo de don José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario y doña Rosa Basoalto Opazo, maestra de escuela, fallecida poco años después del nacimiento del poeta.
En 1945 obtiene el premio Nacional de Literatura. En 1950 publica Canto General, texto en que su poesía adopta una intención social, ética y política. En 1952 publica Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento y Odas elementales. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford , Gran Bretaña. En octubre de 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura.
Muere en Santiago -al parecer de pena- a pocos días del sangriento golpe militar, el 23 de septiembre de 1973. Póstumamente se publicaron sus memorias en 1974, con el título Confieso que he vivido.

Puedo escribir los versos más tristes (Pablo Neruda)

“VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCION DESESPERADA” escrito por el genio de las letras en 1924 es una colección de poemas de amor, con un tinte nostalgico y la influencia del modernismo. Este es el Poema XX.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.