Poema s XIII. Rumi.

La metáfora del anfitrión cortés, que puede conseguir que sus huéspedes se vayan más felices que llegaron, invita a aceptar nuestras emociones   y sentimientos con amabilidad afectuosa.

El ser humano es como una casa de huéspedes.
Cada mañana, una nueva llegada:
una alegría, una tristeza, una mezquindad,
alguna consciencia momentánea,
llega como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y acógelos a todos!
Aunque sea una multitud de pesares
que arrasan violentamente tu casa
y la vacían de sus muebles.
Trata, no obstante,a cada huésped de manera honrosa
pues acaso te esté purificando
para algún nuevo deleite.

Al pensamiento sombrío, la vergüenza, la malicia,
recíbelos con una sonrisa
e invítalos a entrar.
Se agradecido con cualquiera que llegue,
pues todos han sido enviados
como guías desde el más allá.

La metáfora del anfitrión cortés, que puede conseguir que sus huéspedes se vayan más felices que llegaron, invita a aceptar nuestras emociones   y sentimientos con amabilidad afectuosa.

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