Amabilidad: necesaria e imprescindible. CEIP Tío Jorge.

Trabajo de la amabilidad en el CEIP Tío Jorge. Esta es la definición de la fortaleza: Amabilidad [bondad, generosidad, cuidado, compasión, amor altruista, simpatía]. Hacer favores y buenas acciones para los demás, ayudar y cuidar a otras personas.

Elegimos esta fortaleza por considerarla imprescindible para una convivencia positiva en el centro y ser  tan necesaria en la cotidianeidad para llevar una vida agradable.

Partimos de las diferencias individuales de nuestro alumnado y las nuestras también. Como la amabilidad es un rasgo de personalidad, se ve que hay criaturas que espontáneamente son amables, y otras no lo son tanto. Necesitamos estimularles para desarrollar ese rasgo de manera estable.

Trabajamos algunas actividades de Aulas Felices con nuestro alumnado de diferentes edades y comentamos lo ocurrido en las aulas.

Elegimos para todo el centro, entre otras, la actividad “Practicando la amabilidad”. Yo la adapté para mi aula de E Infantil.

Estos fueron algunos de los resultados.

Una compañera adaptó la actividad de “Mensajes  S.O.S”, elaborando unas cartas con mensajes, que dieron mucho juego para realizar dramatizaciones con situaciones en que podemos ser amables.

En el tiempo de formación y reflexión, surge el debate  entre las maestras sobre hasta que punto la amabilidad es compatible en nuestra vida diaria con las prisas que llevamos, y las agendas tan llenas que tenemos. Porque para ser amable necesitamos tiempo… por ejemplo para aguantar la puerta cuando viene un vecino detrás  en lugar de “darle en las narices”, etc.

¿Cómo podemos hacer compatible la amabilidad con la autonomía personal de mi alumnado?, ¿es positivo que me ayuden a  algo que puedo hacer yo solo? Pues quizás una propuesta sería por ejemplo que ayuden a abrocharse unos a otros, por parejas, y de esa manera aprenden la habilidad y ayudan a otra persona (pensando en mi alumnado de E Infantil.

Además de la actividad “Practicando la amabilidad”, estos son trabajos realizado en 3º y 4º.

Definen a una persona amable y “superamable”, y como dice Mateo: “es más fácil decirlo que hacerlo” y “si tu interior es bueno tu exterior será igual de bueno”.

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En estas otras hablan de la cualidades de la amabilidad, como ser “contagiosa”. Aportan desde una definición más de diccionario a la más intuitiva y personal… “portarnos bien con los demás, tratarles como nos gustaría que nos tratasen”.

Un cartel de auto evaluación de conductas de mejora personal, siempre positivas para crecer como personas y para una mejor convivencia.

Este poema es precioso, elaborado conjuntamente por la clase de 4ºA, firmada como poetas amables.

AMABILIDAD

Una persona amable,

escucha, perdona,

comparte, se ríe.

Se le nota en la cara,

ayuda con el corazón

y habla amablemente.

Respeta a sus amigos,

no les pega,

no les insulta.

Ayuda  y se acerca a preguntar

¿por qué estás triste?.

Solucionará su problema

y volverá a sonreír.

Una persona amable

trata bien a sus amigos

para que ellos le traten bien.

Una persona amable

tiene sonrisa en la cara,

no te insulta

y nunca te deja de lado.

POETAS  AMABLES    4º A

Este texto sirve para una amable despedida, no sin antes agradecer a mis compañeras y a Carlos su implicación en el seminario de formación y el trabajo de aula.

Practicando la gratitud.

Trabajo realizado en el marco del seminario de Educación Positiva del CEIP Tío Jorge.

Aportaciones sobre la fortaleza de gratitud. Trabajo de diferentes cursos de Infantil y Primaria.

Diarios de gratitud diferentes:

Celebrando el día de acción de gracias.

Trabajo sobre emociones en inglés.

Mural de gratitud con el alumnado de mi clase de Educación Infantil.

Todo empezó cuando la limpiadora encontró un pendiente que se me perdió. Aproveché la ocasión para agradecer el hallazgo con un mensaje en la pizarra, tras comentar el hecho con mi alumnado. A partir de esa introducción con un acontecimiento de la vida real, continué con las actividades de gratitud, entre ellas el mural, del que aporto estos mensajitos.

Es difícil trabajar la gratitud como una actitud, algo más que dar las gracias. Ese hecho puede convertirse en algo mecánico y vacío de contenido si se dice sin sentir, sería como el “lo siento” o el “perdón” de los niños que quieren cerrar rápido el conflicto para ir a jugar. Pero por difícil que sea no es imposible y si se hace con pequeños que no se podrá hacer con mayores.